jueves, 19 de junio de 2008

Últimamente, cada vez que me siento delante del ordenador para escribir esta columna, me agobia una idea. Divulgalia es un programa cultural. Cuando hablé con Manuel de la posibilidad de escribir una pequeña reflexión todas las semanas para leerla en directo la tarde de los jueves, acepté tomando en consideración la idiosincrasia del programa, dispuesto a ofrecer mis puntos de vista sobre la literatura y, en general, sobre cualquier otra disciplina artística en la que mi conocimiento y experiencia me permitieran opinar. Pero yo sé mejor que nadie que la realidad es muy distinta y los temas sociales y políticos, la fresca actualidad, lo han impregnado todo en la mayoría de las columnas que he escrito. Y, consecuentemente, los temas culturales, artísticos y literarios se han visto relegados a un segundo (por no decir vigésimo) plano, sirviendo en ocasiones como un pretexto, como punto de partida para volver a la actualidad sociopolítica. Con frecuencia, he pensado que esta manera de hacer las cosas se justificaba en la mayor facilidad que me ofrecía escribir sobre estos temas. Ahora me doy cuenta de que hay sucesos que, sólo con dificultad, pueden evitarse al escribir una columna que acaba por reflejar las preocupaciones y pensamientos de aquel que la suscribe. La primavera de este año 2008 nos ha regalado uno de esos temas ineludibles: el caso de corrupción policial en Coslada. Se han hecho públicas muchas y gravísimas violaciones de las leyes estatales e internacionales por parte de estos profesionales, que se les presupone un trabajo por la protección del ciudadano. Me quedo con una: robar y agredir a las víctimas de un accidente de tráfico en lugar de socorrerlas. Desde que tengo uso de razón, estos sucesos son los más graves ocurridos en un país que, como España, quiere presumir de democracia. Sin embargo, sigo buscando el camino para volver a lo cultural o, al menos, una referencia artística que salve este artículo. Sigo buscando pero no la encuentro. O quizás sí, Jaime Gil de Biedma, Apología y petición: este país de todos los demonios…

jueves, 24 de abril de 2008

Feria del Libro

Estamos a 24 de abril de abril y todavía no he ido a la Feria del Libro. Ya hemos atravesado la frontera del 23 de abril, día internacional del libro y consabido aniversario de la muerte dos de los más grandes escritores de la Historia de la Literatura y aún no me he dignado a visitar la Feria del libro de mi ciudad. Yo, que me enorgullezco de defender las virtudes de la lectura a ultranza; yo, que trato de promover entre mi alumnado la lectura y me autoimpongo la obligación de dar ejemplo; yo, que defiendo el libro como soporte completamente válido y contemporáneo y que evito (aunque no desdeño) la lectura en pantallas de ordenador. Pues sí, yo, por ahora, no la he visitado. Cuando lo pienso, no paro de ponerme excusas: la nueva ubicación me cae muy lejos, total si allí sólo voy a encontrar bestsellers con sus correspondientes precios injustos, lee primero lo que tienes en casa (que ya es mucho) y luego te planteas comprar más libros, etcétera. Pero, en raras ocasiones, me planteo las verdaderas cuestiones de fondo, esas que resisten el envite de las excusas y nos enfrentan a realidades que no nos gusta aceptar. Quizá, en el fenómeno de la decadencia de lo cultural en la sociedad (del que tanto me gusta hablar) no sea yo más que otro de sus actores. Es entonces cuando pienso que me acerco demasiado a situaciones de las que siempre quise estar lejos: la pereza para lo cultural, la desidia, la desgana que no me permite encontrar espacios para la literatura, lo mucho que me dura una novela, el olvido de los versos… Esto hay que cambiarlo. Esta misma tarde, me voy a la Feria del Libro.

Obama (si no escribo una entrada sobre esto reviento)

Es probable que se esté produciendo un cambio a gran escala. Deben estar llegando tiempos de cambio, cuando, por primera vez, un candidato a la presidencia de los Estados Unidos con posibilidades reales de ganar no pertenece al arquetipo varón de raza blanca. El fenómeno Obama no podría haberse imaginado hace un par de años y ahora, sin embargo, es de una realidad incontestable. Ante este panorama, algunos se muestran deslumbrados y ya hablan del cumplimiento del más alto sueño de Martin Luther King. Otros consideran a esto sólo un espejismo, que, en el mejor de los casos, no tiene por qué suponer un cambio de rumbo en la política estadounidense y, en el peor de los casos, se nos recuerda que aún se ha consumado el milagro, que la sociedad estadounidense es profundamente conservadora, que en el fondo estamos ante un terreno abonado para la victoria republicana. A su modo, todos podrían tener la razón. De momento, Obama ha querido distanciarse un poco de las celebraciones por el aniversario de la muerte de Martin Luther King. Además, y debido a la lamentable falta de referencias y precedentes, ha buscado sus modelos de identificación en políticos europeos que están lejos de las tradiciones afroamericanas. Conviene recordar que, en algunos sueños, todo parece completamente real y normalizado… hasta que despertamos.

martes, 1 de abril de 2008

El peligro de tener razón es que se acaba creyendo que no hace falta razonar; el peligro de defender una causa justa es que se acaba creyendo que no hay nada que justificar.
Santiago Alba

jueves, 27 de marzo de 2008

A propósito del premio Hiperión

A estas alturas del año, ni invierno ni verano, después de haber experimentado el vértigo y la violencia verboinstitucional (sí, ya sé que me estoy inventado una palabra) de la campaña electoral, reina una monotonía aparente, donde resiste, como siempre, el refugio de las noticias culturales. El pasado 21 de marzo, con el estreno de la primavera, esta estación a la que algunos no le caemos demasiado bien, se concedió el premio de poesía Hiperión a José Daniel García en su XXIII convocatoria. El premio Hiperión es, para muchos de los que escribimos poesía, uno de los más deseados: la propia editorial, el estilo de publicación, el jurado que lo concede, entre otras razones, hacen de éste un premio muy apetecible. Por tanto, es de rigor que hoy felicite a José Daniel García, un poeta joven pero que ya ha conseguido cierto renombre. Coincidí con José Daniel García en un Homenaje a Juan Ramón Jiménez en el Instituto Andaluz de la Juventud y he de decir que me pareció uno de los poetas más originales que oí aquella tarde. Probablemente, no se trate de la línea poética que yo más admire ni del tono con el que yo pueda sentirme más identificado, sin embargo, creo que sé reconocer dónde hay oficio, trabajo, búsqueda de la originalidad, y la poesía como la mayoría de las cosas de esta vida es, en parte, una cuestión de dedicación. Por ello, mientras escribo estas líneas recuerdo muchos nombres propios, una buena parte de ellos amigos, que hemos tenido y seguimos teniendo la inquietud del verso. Me gustaría con estas palabras infundir ánimos para seguir trabajando y pedir que no decaiga esta forma de entender las cosas que nos ha llevado, durante algún tiempo, a disfrutar de una intensa vida cultural y a producir algo de lo que sentirnos satisfechos. Así que Miguel, Dani, Manuel, Rocío, Manuel, Miguel, Diego, Rafa, Javi y tantos otros, sigamos adelante y muchas gracias.

domingo, 9 de marzo de 2008

Las niñas del gavioto

Modelo abuelita represora



Modelo Club Católico de Escalada



Modelo becaria agresiva y con éxito


Tenía el plan perfecto y una bici...
SFDK

miércoles, 27 de febrero de 2008

28 de febrero: en mi profesión, uno es particularmente consciente de esta fecha. Todo cambia por un día, eso sí el día anterior. Yo sería más partidario del 4 de diciembre y del espíritu de aquella gran manifestación popular, pero esto es lo que tenemos y tenemos mucho. En ciertos momentos de la vida, uno comprende el sentido que tiene hacer festivo un día para celebrar algo. Y considero que somos afortunados, que tenemos la suerte de poder festejar una identidad, una historia, una cultura compartidas, sin vernos castigados por un centralismo opresivo, así como sin la angustia que a algunos les produce la infinita sed de secesionismo y autogobierno, la excesiva conciencia de país. Nunca comprendí los nacionalismos, nunca he logrado entender qué clase de mecanismo provoca que, a estas alturas de la Historia, uno prefiera mirar hacia dentro, incluso cerrar los ojos y perder de vista a nuestro entorno más cercano, ese que nos ha eliminado las fronteras dentro de la Unión Europea. Sin embargo, tengo que reconocer que siempre me he sentido como andaluz y como europeo más cómodo, que como español. Será, probablemente, mi propia educación sentimental la responsable, una responsabilidad que queda muy diluida y distribuida en muchas voces, páginas e imágenes. Mañana será el día de Andalucía y yo les recomiendo, simplemente, alguno de los discos de El Cabrero.

viernes, 22 de febrero de 2008

Una cura de humildad

Enfermedad que puede afectar cualquier órgano o sistema del cuerpo. Las personas con sarcoidosis pueden no tener síntoma alguno o pueden tener problemas graves en muchos órganos de su cuerpo. La causa se desconoce. Es una enfermedad inflamatoria que afecta múltiples órganos del cuerpo, esencialmente, los pulmones y los ganglios linfáticos.

jueves, 7 de febrero de 2008

Precampaña electoral

Sería interesante poder definirse u opinar sobre la campaña electoral a través de un soneto: catorce endecasílabos organizados en cuatro grupos y que todo el que quisiera entendiera mis razones o las detestara. Pero lo cierto es que precampaña electoral, por mucho que se empeñen los políticos, no rima con pleno empleo, ni con vivienda, ni con impuestos. Sí rima con seguridad y también con sanidad, pero se trata de rimas asonantes y ya se sabe que un soneto como Quevedo manda se caracteriza por sus rimas consonantes. Mucho más grave es darse cuenta de que la rima con democracia, además de asonante, si es que es rima, podríamos decir que suena forzada. Y forzados suenan los mensajes apocalípticos que algunos se empeñan en difundir. Al menos, los que nos hablan de optimismo, lo suelen hacer con argumentos y no con los gritos desesperados de los que han perdido toda credibilidad y ya no saben que decir. Lo que más me está gustando de esta precampaña electoral son esos señores uniformados que han confundido la misa con el mitin y que vienen a darnos lecciones de derechos fundamentales predicando con sus ejemplos de discriminación a la mujer y marginación de homosexuales. Estamos ante una nueva era: los santos uniformados piden el voto a Dios en nombre de la gaviota… Perdón, me he equivocado, quise decir… Bueno, ya se sabe a qué me refiero. Parece que el espíritu santo ya no tiene forma de paloma, ahora tiene forma de gaviota, con lo que, en lugar de una ramita de olivo en el pico, a lo mejor lo cambian por un pez muerto en una marea negra (la memoria no se pierde). Y parece que representan a mucha población: sólo hay que ver el lleno absoluto de sus aforos todos los domingos. Lo curioso es que los gaviotos ya han declarado públicamente que, en caso de ganar las elecciones, no cambiarán nada acerca de esos dos gravísimos atentados contra la humanidad que son el aborto y la equiparación de los derechos civiles independientemente de la condición sexual de la persona. Entonces, parece que los santos uniformados piden el voto para estos gaviotos que consienten las atrocidades cometidas por otros. Si existe una ética de la incoherencia, es ésta. O quizá la ética y la coherencia estén en el apoyo incondicional.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Felicitación navideña

Es cierto que la Navidad tiene algunas virtudes. Estoy absolutamente convencido del poder beneficioso que puede tener para algunas conciencias. De hecho, pienso que, si no existieran estas fechas, más de uno y más de una no volverían a sentarse a la misma mesa con sus familiares. Y, es más, algunos no volverían a comprar nunca un regalo. Sin embargo, al borde de la desesperación, del miedo a morir calcinados por el calentamiento global del planeta, muchos de los síntomas que la sociedad deja entrever se me antojan chocantes y claramente evitables. Que la sociedad occidental (la única que conozco en profundidad) está enferma es algo que pocos se atreven a discutir. Que sus síntomas van cambiando a lo largo del año como una suerte de astenias intraestacionales e interestacionales es algo que digo yo, porque así me lo parece y creo que no estoy diciendo ningún disparate. Hace escasas semanas (y ojo que digo semanas) un lúcido locutor de radio se atrevía a proclamar la inutilidad de los esfuerzos del ciudadano medio por ahorrar energía, cuando los ayuntamientos se empeñan en encender los alumbrados navideños cada vez antes. Lo terrible no es el hecho en sí mismo, es la complacencia que ante él mostramos. A la mayoría le parece que esto debe ser así, que las ciudades alumbradas están más bonitas, que no se puede renunciar a estas pequeñas cosas, que es una pena que las quiten casi a finales de enero. Pero lo cierto es que, si seguimos así, el periodo de alumbrado de las calles va a ser tan largo que, para hacer algo distinto en Navidad, vamos a tener que quitar las luces del 10 de diciembre al veinte de enero. Y no sólo de derroche energético se alimenta la enfermedad de nuestra sociedad. Además, asistimos con seriedad a las advertencias de los expertos en consumo que nos dicen que vigilemos la adecuación de los juguetes que regalamos a los niños, que se puede educar con regalos, que no caigamos en la trampa de comprar excesivamente en este periodo, que ahora todo está más caro, que algunos aprovechan para ejercer su oficio de estafadores y que nunca gastemos más de lo que podemos pagar… ¿Es necesario decir todo esto? ¿Es que queda alguien que no lo intuya? Lo triste, una vez más, es que si estas advertencias son necesarias es porque todavía queda gente que compra los juguetes en cualquier sitio con tal de ahorrarse un euro, que regala a los niños lo que piden (algo que siempre está mediatizado por la publicidad), que compra más de lo que necesita a precios excesivos, que se endeuda un poco más a golpe de tarjeta de crédito y que piensa que compra lo mejor y de la mejor calidad. En definitiva, pasen ustedes unas felices fiestas, no se peleen con sus familiares el único día del año en que comparten mesa y mantel, bébanse una copa de más aunque no demasiadas, entren de la mejor manera posible al año y reciban mi gratitud, estimados amigos, por visitar de cuando en cuando este espacio donde vierto mis pensamientos.

Mudanza

No se trata solamente de pedir un día libre en el trabajo, de andar tienda por tienda mendigando cajas de cartón que no vayan a usarse. No se trata tan solo de empaquetarlo todo, de tener en la puerta de la casa que dejas un camión decidido a disolver toda huella de tus manos. Se trata de asumir que aquel espacio ya nunca volverá a pertenecerte, que aquellos que lo habiten mirarán con desdén cualquier objeto olvidado. Se trata de volver a acostumbrarse a perder las costumbres que quedaron arraigadas en las paredes, volver a construir tanta rutina al amparo de un techo que apenas conocemos. Se trata de dejar cajas cerradas, de usarlas como mesas, de decorar el salón con sillas de plástico… Y asomarse a las ventanas sorprendido, pensando en la excesiva velocidad del tiempo, pensando que sería tan extraño prescindir ahora de esta luz, de este frío, de este suelo. El círculo se cierra cada noche cuando, casi dormido o fruto del insomnio, el susto se hace miedo y el miedo se hace burla de un cuerpo que aún no se aclimata al ruido de esta casa, a su sonata secreta y trasnochadora.

domingo, 18 de noviembre de 2007

El lenguaje periodístico

Recientemente, el titular de portada del suplemento cultural de un diario nacional de gran tirada era, cuando menos, sugerente, ya que anunciaba la publicación de un relato inédito del genial Julio Cortázar cuyo título es Ciao, Verona. Ya en el interior, como reclamo para aquellos lectores indecisos, rezaba un subtítulo que concedía al relato la capacidad de desvelar algunos de los enigmas literarios de la obra de Cortázar. Ciao, Verona es una historia de relaciones afectivas cruzadas narrada con una técnica y una sensibilidad exquisitas. Se trata de una demostración de talento que da ganas a uno de gritar mirando al cielo: Cortázar, volvé ¿qué te cuesta? Sin embargo, atribuir a un solo relato breve que quedó inédito una capacidad de esclarecimiento superior a la de toda una carrera literaria donde brillan títulos como Rayuela, Libro de Manuel, Historias de cronopios y famas o Todos los fuegos el fuego, me parece exagerado. Con frecuencia, el lenguaje periodístico, suele caer en exageraciones, grandilocuencias y exaltaciones de valor que podrían calificarse de pueriles. Si tuviera que dejarme llevar por los titulares de la prensa seria, en varias ocasiones se habría desvelado ya todos los secretos de la genética humana, enfermedades como la diabetes y el cáncer ya no tendría secretos para nuestros médicos, la Administración Bush llevaría ya varios meses interviniendo militarmente en Irán… También asistimos al fenómeno contrario: bandas de jóvenes se enzarzan en peleas por motivos políticos que terminan con un muerto y escuchamos decir a ciertos tertulianos en la radio que no debemos dar a los extremistas más importancia de la que tienen. Escribo estas palabras desde el más profundo respeto que pueda tener un adicto a los informativos como yo hacia el oficio del periodismo. Se trata solo de una reflexión impregnada de jueves y de noviembre.

jueves, 25 de octubre de 2007

El Premio Nóbel de Literatura

La novelista británica Doris Lessing ha sido declarada ganadora del Premio Nóbel de la Literatura en el presente año. Para muchos, se trata de una decisión inesperada. Algunos de los más prestigiosos personajes de la crítica literaria han mostrado su unánime rechazo. Harold Bloom, por ejemplo, afirma que: "Aunque la señora Lessing al comienzo de su carrera tuvo algunas cualidades admirables, encuentro que su trabajo en los últimos 15 años es un ladrillo... ciencia ficción de cuarta categoría." Desde mi escasísimo conocimiento de la autora (poco más que su flamante galardón y sin ninguno de sus libros entre mis lecturas), nada puedo añadir al respecto. Pero sí me gustaría plantear una breve reflexión respecto al Premio Nóbel de Literatura, un premio que me merece un gran respeto y al que, un aficionado a las letras como yo, le debe el descubrimiento de alguno de sus novelistas de cabecera. Tras un rápido repaso a los 100 galardonados con el premio desde su primera edición en 1901, nos encontramos con una curiosa tendencia: la gran mayoría de los galardonados son novelistas. Mi recuento personal y, probablemente, inexacto me ha puesto frente a una realidad que no me ha gustado, a saber, que el número de poetas premiados no alcanza al 20%. Esta tendencia histórica del premio se ha convertido en peligrosa por su coincidencia con la evolución de los mercados editoriales. En el mundo de la edición, y dejando a un lado los libros de texto, el verdadero negocio está en la novela. Y la poesía, con demasiada frecuencia, queda situada en posiciones periféricas y marginales desde el punto de vista de lo rentable. Esto hace que algunos de los más destacados premios de poesía, como el Premio Adonais, no supongan una gratificación económica para el autor. Mientras tanto, en el mundo de la novela, los premios más destacados pueden solucionar unos cuantos años de vida de sus agraciados. El dinero, como todos sabemos, es un corruptor poderoso y tiene una gran habilidad para desvirtuar. Recientemente, el premio más famoso de novela en España lo ha ganado un reputado columnista del periódico con mayor tirada nacional y se ha declarado finalista a un artífice de la telebasura y exguionista de culebrones. ¿Cuáles habrán sido los criterios literarios para elegir al finalista? Espero que el Premio Nóbel de Literatura no acabe así.

jueves, 11 de octubre de 2007

El tiempo, ese blanco desierto ilimitado. Aunque sé que Cernuda no se refería al tiempo atmosférico con este verso de su gran poema La visita de Dios, me gusta recordarlo como una especie de estribillo cada vez que se acerca sigiloso un cambio en el tiempo, cada vez que las temperaturas bailan, que el calor se resiste a aceptar su cese y que el sol se declara indeciso en el derroche de su fuerza. Cuando llega la lluvia, se oyen voces que anuncian el invierno, un invierno tan falso como prematuro. Llueve. Y no es solo agua lo que empapa la ropa, los parques, las paredes. También se precipitan las preguntas, quizá por la excesiva e inmensa luz que puede intuirse detrás de las nubes en los días de lluvia. Esa luz de blancura infinita, ilimitada (por volver al verso de Cernuda), plantea interrogantes que escapan a las palabras, dibuja imágenes que se traducen en dudas, rescata los temores infantiles. Pero es tan solo luz, tan solo luz blanquísima, un desierto de luz que no termina.

jueves, 2 de agosto de 2007

Me paso a la fotografía artística

Al hilo de poetas y propiedad intelectual (ya sé que el título es bastante malo)

Bueno, después de varios meses sin aparecer por aquí, esta vez por una buena causa como muchos ya sabréis, vuelvo para haceros constar una reflexión algo simple pero que no quiero dejar de publicar. Nos pasamos la vida oyendo las advertencias y amenazas de los guardianes de la propiedad intelectual y yo me pregunto ¿por qué no se preocupan estos honrados señores por el uso gratuito e indiscriminado que se hace de los más famosos versos de muchos poetas? Con el pretexto de la poesía es de quién la necesita, asistimos a un auténtico festival de apropiación de palabras. En este sentido, creo que los poetas deberían gozar de impunidad en cuanto a las leyes de piratería. Sólo así se les podría compensar por los perjuicios ocasianados en el pasado y los que se les ocasionará en un futuro.
Evidentemente, tengo plena conciencia sobre la tontería que acabo de escribir y ni yo mismo podría defenderla. Pero tenía que hacer algo para retomar el blog.

sábado, 28 de abril de 2007

Y yo que defendía como letrista a Sabina

La vida es fluir,
como estos pensamientos que tratan de huir
de una mente acostumbrada a sufrir.
Es mucho tiempo para darle al coco,
llamadme enloquecido, putas, nadie nace loco.
Yo persigo lo imposible,
describo la belleza con un verso, a menudo incorregible,
loco por producir impredecible
placer en sus cabezas.
Lo siento buscadores de certezas,
mi estilo es increíble.
Somos el tiempo que nos queda,
la vieja búsqueda, la nueva prueba.
Yo tampoco sé vivir, estoy improvisando
pues cada uno tiene que ir tirando a su manera.
Hay quien se desespera, verás,
el tiempo, a veces amigo del hombre, todo lo deja atrás...

Kase O

miércoles, 18 de abril de 2007

Aburrimiento

Tratamiento conductual de las adicciones en personas mayores. Inventario de desarrollo Battelle. Cuestionarios de Vida Cotidiana de la escala HOME para niños de 3 a 5 años. Caracteríticas psicoevolutivas de los niños y niñas en la edad de la Educación Primaria. Escala de Apoyo Social de Arizona (ASSIS). Trastornos del sueño en ancianos. Aburrimiento.

lunes, 16 de abril de 2007

La sombra del poema

Un niño ahoga su último grito y se desmaya y, en ese grito, está cifrada toda una generación. Una conversación que se queda a medias y uno quisiera expresarla en toda su complejidad, con todos los pensamientos que la atraviesan. Ese extraño olor a verano, con el que se perfuman algunas tardes de domingo, un olor que apenas dura unos segundos y se diluye. Una vez actúa la máquina depuradora que es la creación poética, hay muchas cosas que pierden su sitio y se quedan, invisibles, a la sombra del poema.