viernes, 22 de febrero de 2008

Una cura de humildad

Enfermedad que puede afectar cualquier órgano o sistema del cuerpo. Las personas con sarcoidosis pueden no tener síntoma alguno o pueden tener problemas graves en muchos órganos de su cuerpo. La causa se desconoce. Es una enfermedad inflamatoria que afecta múltiples órganos del cuerpo, esencialmente, los pulmones y los ganglios linfáticos.

jueves, 7 de febrero de 2008

Precampaña electoral

Sería interesante poder definirse u opinar sobre la campaña electoral a través de un soneto: catorce endecasílabos organizados en cuatro grupos y que todo el que quisiera entendiera mis razones o las detestara. Pero lo cierto es que precampaña electoral, por mucho que se empeñen los políticos, no rima con pleno empleo, ni con vivienda, ni con impuestos. Sí rima con seguridad y también con sanidad, pero se trata de rimas asonantes y ya se sabe que un soneto como Quevedo manda se caracteriza por sus rimas consonantes. Mucho más grave es darse cuenta de que la rima con democracia, además de asonante, si es que es rima, podríamos decir que suena forzada. Y forzados suenan los mensajes apocalípticos que algunos se empeñan en difundir. Al menos, los que nos hablan de optimismo, lo suelen hacer con argumentos y no con los gritos desesperados de los que han perdido toda credibilidad y ya no saben que decir. Lo que más me está gustando de esta precampaña electoral son esos señores uniformados que han confundido la misa con el mitin y que vienen a darnos lecciones de derechos fundamentales predicando con sus ejemplos de discriminación a la mujer y marginación de homosexuales. Estamos ante una nueva era: los santos uniformados piden el voto a Dios en nombre de la gaviota… Perdón, me he equivocado, quise decir… Bueno, ya se sabe a qué me refiero. Parece que el espíritu santo ya no tiene forma de paloma, ahora tiene forma de gaviota, con lo que, en lugar de una ramita de olivo en el pico, a lo mejor lo cambian por un pez muerto en una marea negra (la memoria no se pierde). Y parece que representan a mucha población: sólo hay que ver el lleno absoluto de sus aforos todos los domingos. Lo curioso es que los gaviotos ya han declarado públicamente que, en caso de ganar las elecciones, no cambiarán nada acerca de esos dos gravísimos atentados contra la humanidad que son el aborto y la equiparación de los derechos civiles independientemente de la condición sexual de la persona. Entonces, parece que los santos uniformados piden el voto para estos gaviotos que consienten las atrocidades cometidas por otros. Si existe una ética de la incoherencia, es ésta. O quizá la ética y la coherencia estén en el apoyo incondicional.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Felicitación navideña

Es cierto que la Navidad tiene algunas virtudes. Estoy absolutamente convencido del poder beneficioso que puede tener para algunas conciencias. De hecho, pienso que, si no existieran estas fechas, más de uno y más de una no volverían a sentarse a la misma mesa con sus familiares. Y, es más, algunos no volverían a comprar nunca un regalo. Sin embargo, al borde de la desesperación, del miedo a morir calcinados por el calentamiento global del planeta, muchos de los síntomas que la sociedad deja entrever se me antojan chocantes y claramente evitables. Que la sociedad occidental (la única que conozco en profundidad) está enferma es algo que pocos se atreven a discutir. Que sus síntomas van cambiando a lo largo del año como una suerte de astenias intraestacionales e interestacionales es algo que digo yo, porque así me lo parece y creo que no estoy diciendo ningún disparate. Hace escasas semanas (y ojo que digo semanas) un lúcido locutor de radio se atrevía a proclamar la inutilidad de los esfuerzos del ciudadano medio por ahorrar energía, cuando los ayuntamientos se empeñan en encender los alumbrados navideños cada vez antes. Lo terrible no es el hecho en sí mismo, es la complacencia que ante él mostramos. A la mayoría le parece que esto debe ser así, que las ciudades alumbradas están más bonitas, que no se puede renunciar a estas pequeñas cosas, que es una pena que las quiten casi a finales de enero. Pero lo cierto es que, si seguimos así, el periodo de alumbrado de las calles va a ser tan largo que, para hacer algo distinto en Navidad, vamos a tener que quitar las luces del 10 de diciembre al veinte de enero. Y no sólo de derroche energético se alimenta la enfermedad de nuestra sociedad. Además, asistimos con seriedad a las advertencias de los expertos en consumo que nos dicen que vigilemos la adecuación de los juguetes que regalamos a los niños, que se puede educar con regalos, que no caigamos en la trampa de comprar excesivamente en este periodo, que ahora todo está más caro, que algunos aprovechan para ejercer su oficio de estafadores y que nunca gastemos más de lo que podemos pagar… ¿Es necesario decir todo esto? ¿Es que queda alguien que no lo intuya? Lo triste, una vez más, es que si estas advertencias son necesarias es porque todavía queda gente que compra los juguetes en cualquier sitio con tal de ahorrarse un euro, que regala a los niños lo que piden (algo que siempre está mediatizado por la publicidad), que compra más de lo que necesita a precios excesivos, que se endeuda un poco más a golpe de tarjeta de crédito y que piensa que compra lo mejor y de la mejor calidad. En definitiva, pasen ustedes unas felices fiestas, no se peleen con sus familiares el único día del año en que comparten mesa y mantel, bébanse una copa de más aunque no demasiadas, entren de la mejor manera posible al año y reciban mi gratitud, estimados amigos, por visitar de cuando en cuando este espacio donde vierto mis pensamientos.

Mudanza

No se trata solamente de pedir un día libre en el trabajo, de andar tienda por tienda mendigando cajas de cartón que no vayan a usarse. No se trata tan solo de empaquetarlo todo, de tener en la puerta de la casa que dejas un camión decidido a disolver toda huella de tus manos. Se trata de asumir que aquel espacio ya nunca volverá a pertenecerte, que aquellos que lo habiten mirarán con desdén cualquier objeto olvidado. Se trata de volver a acostumbrarse a perder las costumbres que quedaron arraigadas en las paredes, volver a construir tanta rutina al amparo de un techo que apenas conocemos. Se trata de dejar cajas cerradas, de usarlas como mesas, de decorar el salón con sillas de plástico… Y asomarse a las ventanas sorprendido, pensando en la excesiva velocidad del tiempo, pensando que sería tan extraño prescindir ahora de esta luz, de este frío, de este suelo. El círculo se cierra cada noche cuando, casi dormido o fruto del insomnio, el susto se hace miedo y el miedo se hace burla de un cuerpo que aún no se aclimata al ruido de esta casa, a su sonata secreta y trasnochadora.

domingo, 18 de noviembre de 2007

El lenguaje periodístico

Recientemente, el titular de portada del suplemento cultural de un diario nacional de gran tirada era, cuando menos, sugerente, ya que anunciaba la publicación de un relato inédito del genial Julio Cortázar cuyo título es Ciao, Verona. Ya en el interior, como reclamo para aquellos lectores indecisos, rezaba un subtítulo que concedía al relato la capacidad de desvelar algunos de los enigmas literarios de la obra de Cortázar. Ciao, Verona es una historia de relaciones afectivas cruzadas narrada con una técnica y una sensibilidad exquisitas. Se trata de una demostración de talento que da ganas a uno de gritar mirando al cielo: Cortázar, volvé ¿qué te cuesta? Sin embargo, atribuir a un solo relato breve que quedó inédito una capacidad de esclarecimiento superior a la de toda una carrera literaria donde brillan títulos como Rayuela, Libro de Manuel, Historias de cronopios y famas o Todos los fuegos el fuego, me parece exagerado. Con frecuencia, el lenguaje periodístico, suele caer en exageraciones, grandilocuencias y exaltaciones de valor que podrían calificarse de pueriles. Si tuviera que dejarme llevar por los titulares de la prensa seria, en varias ocasiones se habría desvelado ya todos los secretos de la genética humana, enfermedades como la diabetes y el cáncer ya no tendría secretos para nuestros médicos, la Administración Bush llevaría ya varios meses interviniendo militarmente en Irán… También asistimos al fenómeno contrario: bandas de jóvenes se enzarzan en peleas por motivos políticos que terminan con un muerto y escuchamos decir a ciertos tertulianos en la radio que no debemos dar a los extremistas más importancia de la que tienen. Escribo estas palabras desde el más profundo respeto que pueda tener un adicto a los informativos como yo hacia el oficio del periodismo. Se trata solo de una reflexión impregnada de jueves y de noviembre.

jueves, 25 de octubre de 2007

El Premio Nóbel de Literatura

La novelista británica Doris Lessing ha sido declarada ganadora del Premio Nóbel de la Literatura en el presente año. Para muchos, se trata de una decisión inesperada. Algunos de los más prestigiosos personajes de la crítica literaria han mostrado su unánime rechazo. Harold Bloom, por ejemplo, afirma que: "Aunque la señora Lessing al comienzo de su carrera tuvo algunas cualidades admirables, encuentro que su trabajo en los últimos 15 años es un ladrillo... ciencia ficción de cuarta categoría." Desde mi escasísimo conocimiento de la autora (poco más que su flamante galardón y sin ninguno de sus libros entre mis lecturas), nada puedo añadir al respecto. Pero sí me gustaría plantear una breve reflexión respecto al Premio Nóbel de Literatura, un premio que me merece un gran respeto y al que, un aficionado a las letras como yo, le debe el descubrimiento de alguno de sus novelistas de cabecera. Tras un rápido repaso a los 100 galardonados con el premio desde su primera edición en 1901, nos encontramos con una curiosa tendencia: la gran mayoría de los galardonados son novelistas. Mi recuento personal y, probablemente, inexacto me ha puesto frente a una realidad que no me ha gustado, a saber, que el número de poetas premiados no alcanza al 20%. Esta tendencia histórica del premio se ha convertido en peligrosa por su coincidencia con la evolución de los mercados editoriales. En el mundo de la edición, y dejando a un lado los libros de texto, el verdadero negocio está en la novela. Y la poesía, con demasiada frecuencia, queda situada en posiciones periféricas y marginales desde el punto de vista de lo rentable. Esto hace que algunos de los más destacados premios de poesía, como el Premio Adonais, no supongan una gratificación económica para el autor. Mientras tanto, en el mundo de la novela, los premios más destacados pueden solucionar unos cuantos años de vida de sus agraciados. El dinero, como todos sabemos, es un corruptor poderoso y tiene una gran habilidad para desvirtuar. Recientemente, el premio más famoso de novela en España lo ha ganado un reputado columnista del periódico con mayor tirada nacional y se ha declarado finalista a un artífice de la telebasura y exguionista de culebrones. ¿Cuáles habrán sido los criterios literarios para elegir al finalista? Espero que el Premio Nóbel de Literatura no acabe así.

jueves, 11 de octubre de 2007

El tiempo, ese blanco desierto ilimitado. Aunque sé que Cernuda no se refería al tiempo atmosférico con este verso de su gran poema La visita de Dios, me gusta recordarlo como una especie de estribillo cada vez que se acerca sigiloso un cambio en el tiempo, cada vez que las temperaturas bailan, que el calor se resiste a aceptar su cese y que el sol se declara indeciso en el derroche de su fuerza. Cuando llega la lluvia, se oyen voces que anuncian el invierno, un invierno tan falso como prematuro. Llueve. Y no es solo agua lo que empapa la ropa, los parques, las paredes. También se precipitan las preguntas, quizá por la excesiva e inmensa luz que puede intuirse detrás de las nubes en los días de lluvia. Esa luz de blancura infinita, ilimitada (por volver al verso de Cernuda), plantea interrogantes que escapan a las palabras, dibuja imágenes que se traducen en dudas, rescata los temores infantiles. Pero es tan solo luz, tan solo luz blanquísima, un desierto de luz que no termina.

jueves, 2 de agosto de 2007

Me paso a la fotografía artística

Al hilo de poetas y propiedad intelectual (ya sé que el título es bastante malo)

Bueno, después de varios meses sin aparecer por aquí, esta vez por una buena causa como muchos ya sabréis, vuelvo para haceros constar una reflexión algo simple pero que no quiero dejar de publicar. Nos pasamos la vida oyendo las advertencias y amenazas de los guardianes de la propiedad intelectual y yo me pregunto ¿por qué no se preocupan estos honrados señores por el uso gratuito e indiscriminado que se hace de los más famosos versos de muchos poetas? Con el pretexto de la poesía es de quién la necesita, asistimos a un auténtico festival de apropiación de palabras. En este sentido, creo que los poetas deberían gozar de impunidad en cuanto a las leyes de piratería. Sólo así se les podría compensar por los perjuicios ocasianados en el pasado y los que se les ocasionará en un futuro.
Evidentemente, tengo plena conciencia sobre la tontería que acabo de escribir y ni yo mismo podría defenderla. Pero tenía que hacer algo para retomar el blog.

sábado, 28 de abril de 2007

Y yo que defendía como letrista a Sabina

La vida es fluir,
como estos pensamientos que tratan de huir
de una mente acostumbrada a sufrir.
Es mucho tiempo para darle al coco,
llamadme enloquecido, putas, nadie nace loco.
Yo persigo lo imposible,
describo la belleza con un verso, a menudo incorregible,
loco por producir impredecible
placer en sus cabezas.
Lo siento buscadores de certezas,
mi estilo es increíble.
Somos el tiempo que nos queda,
la vieja búsqueda, la nueva prueba.
Yo tampoco sé vivir, estoy improvisando
pues cada uno tiene que ir tirando a su manera.
Hay quien se desespera, verás,
el tiempo, a veces amigo del hombre, todo lo deja atrás...

Kase O

miércoles, 18 de abril de 2007

Aburrimiento

Tratamiento conductual de las adicciones en personas mayores. Inventario de desarrollo Battelle. Cuestionarios de Vida Cotidiana de la escala HOME para niños de 3 a 5 años. Caracteríticas psicoevolutivas de los niños y niñas en la edad de la Educación Primaria. Escala de Apoyo Social de Arizona (ASSIS). Trastornos del sueño en ancianos. Aburrimiento.

lunes, 16 de abril de 2007

La sombra del poema

Un niño ahoga su último grito y se desmaya y, en ese grito, está cifrada toda una generación. Una conversación que se queda a medias y uno quisiera expresarla en toda su complejidad, con todos los pensamientos que la atraviesan. Ese extraño olor a verano, con el que se perfuman algunas tardes de domingo, un olor que apenas dura unos segundos y se diluye. Una vez actúa la máquina depuradora que es la creación poética, hay muchas cosas que pierden su sitio y se quedan, invisibles, a la sombra del poema.

viernes, 13 de abril de 2007

jueves, 8 de marzo de 2007

Fonollosa (link)

Hoy voy a hablaros del libro Ciudad del hombre: Nueva York. Más bien, os voy a resumir el magnífico prólogo de Gimferrer que trae la edición de este poemario en Acantilado. Se trata de un libro con una arquitectura impresionante de tipo coral, en el que cada poema parece estar escrito desde un punto de vista distinto, con distintas ideología y actitudes vitales. A pesar de ello, se pueden identificar tres temas fundamentales: el crimen, la sexualidad y la vida en la ciudad (unas veces como mero telón de fondo y otras como foco principal del poema). La técnica es sorprendentemente unívoca: sólo hay endecasílabos. Pero no por ello, se convierte en una mera repetición de esquemas. Al contrario, una vez se entra en la primera página, un ritmo vertiginoso te lleva a la siguiente y te avasalla con sus mordaz visión del mundo moderno. Si tuviera que ponerle un defecto a Ciudad del hombre: Nueva York, sería que algunos de los versos parecen forzados. En alguna ocasión, parece que las ideas no han querido ajustarse a los moldes acentuales del endecasílabo. Sin embargo, lo cierto es que, si no fuera por este leve detalle (irrelevante a mi entender), el libro de Fonollosa alcanzaría unas cotas de perfección para los que la lírica española, probablemente, no está preparada. En el terreno de lo anecdótico, deciros que, en la época en la que Fonollosa vuelve a Barcelona, despúes de su estancia en Cuba, sus únicas lecturas se reducían a la obra completa de Sade y al periódico La Vanguardia (Nacho, Miguel, Dani, ¿qué os parece?). Para finalizar, os remito al enlace que os he dejado en el título de la entrada y os dejo un poema muy acorde con el día de hoy en que celebramos a la mujer trabajadora:

PRINCE STREET

Debiera liberarse la mujer
de la opresión en que la tiene el hombre.

Bien es verdad que algunas son verdugos
que sin piedad castigan a sus machos.
Mas, por lo general, es la oprimida.
No cuenta como igual individualmente.
Se la ha apartado a un lado y asignado
las funciones higiénicas más bajas:
es cubo de basura de los hombres.

Resulta incomprensible su obediencia
a unas normas injustas desde siglos.
Parece resignada o adaptada,
incluso unas contentas, a estar presa
de algún dictadorzuelo cruel e imbécil
que la veja y le exige una sonrisa.

Sus razones, supongo, habrá tenido.
O, acaso, ha sido un simple experimento
ese dejar hacer. Mas comprobado
de manera exhaustiva que los hombres
no logran resolver la convivencia,
debiera liberarse la mujer.
Y asumir, ella, el mando de la especie.
Nosotros ya tuvimos nuestro tiempo
y hay que reconocer que fracasamos.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Arcos de la Frontera

Interesante libro de poemas

Recientemente, he leído un par de libros de poemas que me han sorprendido y gustado mucho: Tiempo adentro de Javier Vela y Ciduad del hombre: Nueva York de Fonollosa (del que hablaré en la próxima entrada). Leyendo a Javier Vela, me doy cuenta de que el futuro de la poesía española está, desde luego, asegurado. Nacido en 1981, premio Adonais en 2004 y con, al menos, cuatro poemarios publicados (que yo sepa), este joven se atreve a escribir poemas sin renunciar a la tradición, al margen de vanguardias vacías de contenido, creando un mundo propio de significados que despierta en muchos (me incluyo) una gran admiración. Conocí a Javier Vela en la cafetería de la Facultad donde estudié Psicología. Allí nos habían citado Juan José González Mora y Jaime R. Corrales, organizadores de varios ciclos de lecturas poéticas en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla. Era el año 2003. A mí, que por aquel entonces era un librepensador del verso-libre, me impresionó la autodisciplina de la que ya, tan joven, era capaz este poeta. Y digo esto porque, durante la breve y única conversación que mantuvimos, me reveló algunos de sus hábitos de creación poética. Los temas que trata este poeta son serios, muy serios. El retorno, la luz, el deseo, los recuerdos, la infancia perdida. En fin, que os recomiendo su obra. Y por dejaros una muestra, ahí va uno de los mejores poemas de Tiempo Adentro:

INFANCIA
Algo que nos amansa: un presentir acaso
de manos conocidas que nos acariciaran,
de labios que, muy tibios, apenas entreabiertos,
nombraran nuestros cuerpos hasta amarlos.

martes, 27 de febrero de 2007

Espero que dure mucho...

Vuelvo a tener ordenador en casa. Me parece mentira.

lunes, 8 de enero de 2007

Convicción

Estoy completamente de acuerdo con mi amigo Juan Luis Martín García, cuando dice que ningún hispanohablante debería morir sin haber leído El Quijote.